• La higuera se seca

    En Mateo y Marcos, Jesús maldice una higuera para enseñar la fe y la oración. Su palabra seca el árbol, lo que ilustra el poder de la fe. Marcos insiste también en la importancia del perdón. Los dos relatos, aunque divergen en el orden de los acontecimientos, comparten la misma enseñanza central: la fe y la oración pueden obrar maravillas si se viven sin dudar.

    Marcos 11.12-25 (Reina-Valera 1909) :
    Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.Mas como fué tarde, Jesús salió de la ciudad.Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.
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